El ácido gamma-aminobutírico (GABA), una pequeña molécula compuesta por solo cuatro átomos de carbono y un grupo amino, está sorprendentemente muy distribuido en bacterias, hongos, plantas y animales. Su descubrimiento no solo reveló un neurotransmisor inhibidor clave en el sistema nervioso central, sino que también sentó una base fundamental para la investigación posterior de sus funciones en diversos procesos fisiológicos y patológicos, como el sueño, la ansiedad y la epilepsia. Hoy en día, como un componente activo de origen natural, el GABA se ha convertido en uno de los ingredientes funcionales más buscados en el sector de la salud[1].